Nuestra historia

Make & Mess empezó mucho antes de tener un nombre.

Empezó en mi cocina, con mi hija Carla, muchas ganas de hacer cosas juntas… y aprendiendo por el camino a convivir con un poquito de caos.

Soy Laura, mamá de Carla y Alba y creadora de Bebé sin azúcar. Esta es la historia de cómo cocinar juntas acabó convirtiéndose en Make & Mess.

Foto pendiente
Laura con sus dos hijas, Carla y Alba

Los niños pueden hacer mucho más de lo que pensamos.

Carla lleva en mi cocina prácticamente desde que nació. Al principio, encima de mí, mirando. Después una espátula en la mano, tocar los ingredientes, remover lo que había en el bol.

Hacia los diez meses empezamos de verdad a cocinar juntas, adaptándolo todo a su edad. Con su torre de aprendizaje, hacia los once, cada vez participaba más.

Y yo la miraba: cada vez vertía con más cuidado, cortaba, untaba, seguía pequeñas secuencias ella sola. No se trata de esperar a que sepan hacerlo. Se trata de adaptar lo que hacemos para que puedan participar.

Laura cocinando con Carla de bebé
El caos también forma parte

Se cae. Se limpia. Se vuelve a intentar.

Cocinar con un peque también fue aprender yo. A tener paciencia. A no corregir cada movimiento. A dejar que se manchara, que probara, que se equivocara y lo volviera a intentar sin que pasara nada.

Lo sucio se limpia.
Lo aprendido se queda.

Pero los recetarios que teníamos no le servían.

Hace más o menos un año, cuando Carla ya llevaba tiempo participando en la cocina, quise dar un paso más: que pudiera seguir una receta sin depender de mí para cada paso.

Mis primeros prototipos fueron con pictogramas e iconos. Carla no los entendía. Así que probé con fotografías reales de cada acción: una mano echando el ingrediente, otra aplastando, otra mezclando. Y ahí hizo clic. Podía mirar la foto e imitarla.

Así que empecé a fotografiar cada paso. Una acción. Una fotografía. Un paso cada vez.
Prototipo con pictogramas
Primero probamos con pictogramas.No los entendía.
Ficha con fotografías reales
Probamos con fotografías reales.Y algo hizo clic.

Lo compartí. Lo probamos. Lo cambiamos. Y volvimos a probar.

Lo enseñé en mi cuenta @bebe_sin_azucar y llegó el feedback de miles de familias. Con eso hicimos versiones, cambiamos cosas y volvimos a probarlas en nuestra cocina, la de casa, adaptada a sus manos.

No se diseñó en un despacho para probarlo después con niños. Nació al revés: usándose con niños desde el primer día, hasta llegar a los recetarios de ahora.

Manos de peque cocinando
De ahí nació la marca

Make. Mess. Repeat.

El nombre es un juego con eso de «make a mess», montar un pequeño desastre. Porque cocinar juntos es exactamente eso: hacer, mancharse… y volver a empezar.

No venimos a hacerlo perfecto.
Venimos a hacerlo juntos.
En qué creemos

Lo que nos mueve

Abrazar el caos

Del desorden también salen las mejores ideas.

Confiar en sus manos

Lo que hacen con sus propias manos, se queda.

Crecer con ellos

La misma actividad, una y otra vez, mientras crecen.

Cocinar recuerdos

No va de hacerlo perfecto. Va de hacerlo juntos.

Empezamos por la cocina. Pero tenemos muchas ganas de seguir manchándonos.

Make & Mess nació cocinando, pero no queremos quedarnos solo ahí. Nos hace ilusión seguir creando actividades para hacer juntos, de esas que se tocan, se prueban y se recuerdan.

Carla tiene 3 años. Alba, 1. Y seguimos probando, cocinando y aprendiendo juntas.

Laura Mamá de Carla y Alba · Creadora de Bebé sin azúcar y Make & Mess